jueves, 4 de agosto de 2011

El leopardo (The Leopard)

Como ustedes ya saben adoro a Harry Hole, el detective desprolijo y borracho creación del autor noruego Jo Nesbo. Lo quiero tanto que leí en inglés The Snow Man (El hombre de nieve) porque no podía esperar la traducción en español. Y lo mismo hice con la siguiente: The Leopard.

Bueno, primero tengo que decir que me molestó bastante que reiterara el tema de los "asesinos en serie" que ya estaba agotado luego de Snow Man. Me pareció demasiado larga (611 páginas) sin justificación, y también demasiado truculenta en los detalles. Truculencia innecesaria, y molesta, según mi opinión. Lo único que mantuvo mi interés fue el desarrollo del personaje de Harry. A medida que avanza la serie, está peor. En The Leopard aparece al inicio con una deformidad en la mandíbula debida a los acontecimientos violentos de la anterior y termina en ésta con un cicatriz de boca a oreja. Pero para más complejidad, lo encontramos al principio de The Leopard fumando opio en Hong Kong. ¡Harry! Yo creía que opio no se usaba más.

En fin, Harry es siempre Harry, pero Nesbo termina irritándote. Trama demasiado barroca y difícil de creer;  añoro El petirrojo y Némesis, que tienen más que ver con lo que pasa ahora en Noruega: no tantos asesinos en serie por problemas familiares o personales, sino dementes de extrema derecha.

No se qué escribirá Nesbo después de ésta, espero que sea mejor y que no mate a Harry (quien va de mal en peor). No se lo merece.  ElsaKito

martes, 28 de junio de 2011

La voz - Arnaldur Indridason

Cuando una lee La situación de la clase obrera en Inglaterra, de F. Engels, se hace una idea de lo que que fue aquel Londres de desarrollo industrial salvaje. Pero cuando leemos a Dickens nos enteramos de más detalles de la vida de la gente, de los niños, las mujeres, el funcionamiento de la justicia, los orfanatos, el funcionamiento de la "caridad", la mugre y la falta de higiene en la ciudad, los abusos, y un largo etc. Para mí el libro de Engels y los de Dickens son una unidad, uno no puede estar sin los otros.

¿A que viene esto? Pensamientos volados que me vienen luego de leer tres libros de Arnaldur Indridason (Las marismas, La mujer de verde y La voz). ¿Qué sabía yo de Islandia? Nada. Solamente que hace muy pocos años la gente salió a la calle, cambió al gobierno, decidió no pagar la deuda y comenzar una nueva etapa luego de haber sido saqueada por unas dos decenas de banqueros y afines (Ver artículo de El Pais de Madrid) .

Era uno de los países más desarrollados del mundo, asistencia sanitaria para todos y educacion gratuita en los tres niveles. Pero recién me entero que su población no pasa de más o menos 350.000 personas. ¿Se imaginan? En Montevideo decimos "que todos nos conocemos" y somos un millón y medio.

Son raros los islandeses (para nosotros, tal vez), pero gracias a Arnaldur pude entender varias cosas sobre ese pueblo rodeado de marismas, hielo y montañas. De pocas palabras (Clint Eastwood estaría encantado) y de una honestidad que por estas latitudes parece naif a pesar de los banqueros (que son iguales en todo el mundo). A pesar de esas bondades, leemos sobre una comunidad muy cerrada y emparentada, con problemas de drogas y violencia de género.

En La voz me llamó la atención, más que en otros libros, la explícita enorme dificultad para comunicarse o hablar de los problemas o sentimientos propios. En comparación, nosotros parecemos papagayos. Y en este tema tiene importancia la naturaleza que los rodea y también la historia. El personaje principal, Erlendur, logra finalmente hablar sobre la muerte de su hermano cuando eran pequeños. Sucedió en una tormenta de nieve donde se perdieron y casi mueren los dos. Murió el menor y eso marca su vida en los tres libros que leí. Pero cuando se lo cuenta a una mujer que casi no conoce y le pide perdón por no haberlo hecho antes y considerarse deshonesto por ello, te sorprendés que un hombre tan reservado piense así. Es la buena escritura de Indridason. Un aspecto interesante es el humor, o tal vez el sarcasmo, que no estaba presente en otros libros.

La literatura nos lleva a mundos que no podríamos conocer de otra forma si no vivimos en ellos. 

La Mujer de verde ya lo comentó Elena en otro post.  Yo recomiendo también los otros dos para acercarnos a ese país y ese pueblo y compartir con un excelente escritor cómo se vive en Islandia.  ElsaKito

domingo, 1 de mayo de 2011

Intimidad: tan cerca y tan lejos


Creo que El buda de los suburbios es uno de los libros que más he regalado últimamente. Me volví una evangelizadora infumable. Se lo regalé a mi hermano para navidad y cuando lo estaba leyendo cada cinco minutos le preguntaba por dónde iba, si no se había cagado de risa con tal parte o si no se había muerto del amor con tal otra. Así que tenía clarísimo que quería leer otra novela de mi amigo Hanif y ni bien pude me compré "Intimidad".

Cuando lo empecé acababa de leer The Devil in the White City y estaba desesperada por una buena ficción. Me esperaba la misma combinación infalible de ternura e ironía pero me encontré con un libro lleno de tristeza y desencanto. Las primeras palabras son: "It is the saddest night, for I am leaving and not coming back" y es la historia de la última noche de vida familiar de un tipo que está a punto de dejar a su mujer y a sus dos hijos.

Si bien es un libro cortito que se lee muy rápido, hubo partes que se me hicieron cuesta arriba. Son páginas y páginas que describen la frustración de un cuarentón (Jay) que no puede entender cómo terminó viviendo con su mujer, una manojo de reproches y amargura que, dormida, reacciona ante una caricia como si fuera una patada. Es, también, la crónica del desencanto de una generación entera que no sabe muy bien cómo pararse en su vida llena de confort, libros, openings y avant premiers.

Pero leer cómo a ese tipo, al que las ilusiones se le fueron secando hasta convertirse en pasas de uva, se le rompe el corazón ante la inminente separación de sus dos hijitos me llenó de ternura. Hay escenas de mucho amor como cuando, en el medio de sus preparativos para rajar, uno de los nenes se levanta dormido y Jay lo acaricia, le cambia los pañales y lo vuelve a dejar en la cama sabiendo que es la última vez que lo va a hacer. Fue gracias a estos momentos que pude reconciliarme con él y entender que, de alguna manera, su decisión de irse también implica algo (o mucho) de esperanza y de fuerza para volver a empezar.

domingo, 24 de abril de 2011

Un buen partido (muy pesado)

Me gustó tanto el libro de Vikram Seth An Equal Music, que aproveché una gran rebaja y me compré Un buen partido (A Suitable Boy) a mitad de precio, Editorial Anagrama.

No puedo hablar de su contenido, porque recién leí dos páginas. Como esas dos páginas pusieron a prueba mi capacidad de leer cómodamente, por ahora voy a hablar del libro como objeto. Su ancho es de 14.5 cm. por 22.5 cm. de alto; tiene 1.349 páginas que hacen un grosor de 5.5 cm. No puedo calcular el tamaño de la letra, pero es muy chica: hasta donde me da la vista la a tiene 1 mm. y la b 1.5 mm.  Es cierto que es más cómodo que el de Adolfo Bioy Casares sobre Borges, que tiene 11.5 cm. de alto y 10.5 de grosor (1.663 páginas) y su formato parece un chiste para que nadie lo lea.

Pero todo esto viene porque me pregunto si Anagrama no podía publicar el libro en dos tomos, o en un formato más fácil de sostener como hizo con 2666 de Bolaño. De todas formas lo voy a leer, aunque aun no encontré la ubicación adecuada para no sufrir de tendinitis. Informaré. ElsaKito.